El pintor de la luz

El pintor de la luz

Me gusta este pintor, nació en Valencia en el 1863 y murió en el 1923 en Madrid. Con apenas 2 años él y su hermana se quedaron huérfanos, fueron acogidos por su tía Isabel y su marido de profesión cerrajero. Su tío intentó en vano enseñarle el oficio de la cerrajería pero pronto advirtió que su  verdadera vocación era la pintura. Fue uno de los pintores más prolíficos españoles con alrededor de 2.200 obras catalogadas . Bueno tantas no voy a poner aquí 🙂 sólo algunas de las que iré descubriendo…
Fue etiquetado como impresionista y en su etapa más madura como luminista.

Corriendo por la playa 1908
Me fascina de este cuadro esa facilidad para captar no sólo la luz y el color del mediterráneo sino también la alegría y el movimiento
Paseo por la playa 1909
En este otro cuadro la luz parece algo más tenue me transmite serenidad. La pureza del blanco la suave brisa que agita las telas…casi puedes llegar  a oír el oleaje del mar.
El baño del caballo 1909
Fuente del Alcázar de Sevilla 1908
Estas dos últimas obras que os dejo aquí no las conocía , son geniales . He estado curioseando por ahí…  en alguna web se comparaba el cuadro con la realidad y me ha sorprendido comprobar que los cuadros eran más vitales ( me refiero a las fuentes) . Quizás sea por la propia luz o por la forma en que se reflejaba sobre el agua … son cuadros que tienen alma.
Hasta pronto 😉
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Camille Claudel Escultora francesa (1864-1943)

 

 

Pasó los 30 últimos años de su vida en el manicomio de Montdevergues. Allí murió sola. Abandonada por todo el mundo, incluida su familia. Camille Claudel (1864-1943) cargaba a sus espaldas 79 años de una vida tan dramática como fascinante. Y aún tendría que transcurrir mucho tiempo para que se reconociera su talento como escultora. Sobre todo, para que su personalidad artística volara por encima de su relación con Auguste Rodin. Su maestro. Su amante. Un genio déspota y ventajista, de la que Claudel fue víctima. Como lo fue de su familia ingrata y de la sociedad misógina y envidiosa de la época.

Fueron muchas las vejaciones a las que le sometió Rodin, maestro y amante

Se le diagnosticó manía persecutoria y delirios de grandeza

Una exposición en la Fundación Mapfre de Madrid, con cerca de un centenar de obras, una de las mayores organizadas hasta la fecha sobre la artista, arroja luz acerca de la obra y la tortuosa personalidad de Claudel. De un paseo por sus salas se extraen muchas conclusiones sobre su obra y sobre su persona. En el imaginario colectivo, ella conserva las trazas sensuales de la actriz francesa Isabelle Adjani, quien la resucitó para el cine en La pasión de Clamille Claudel (1988), de Bruno Nuytten, con Gerard Depardieu como Rodin. Las fotografías descubren una mujer de deslumbrantes ojos verdes con aura dorada y una infinita tristeza.

Hija de una familia pequeñoburguesa, desde muy joven mostró gran facilidad para crear formas con sus manos. Trabajar y moldear todo tipo de materiales. Pero el talento natural no fue suficiente y buscó la maestría de la técnica en un taller.

Pese a que la familia se opuso al sueño de la hija de convertirse en artista, su hermano menor, Paul, escritor y único amigo, consiguió que sus padres autorizasen la entrada de su hermana en un taller. Y que fuera nada menos que en el de Auguste Rodin.

En aquella época, Camille Claudel rondaba los 20 años y se encontraba en la plenitud de su belleza y de la fuerza creativa. Rodin y su alumna se hicieron amantes inmediatamente. Y los tormentos amorosos no tardaron en llegar. No es sólo que él fuese un hombre casado y promiscuo, sino que incluso tenía una “amante estable”, Rose Beuret, que se convertiría en gran enemiga y pesadilla recurrente en la vida de Camille. La relación duró casi diez años. Y los ataques de celos y peleas fueron públicos y constantes.

Ella aprendió rápidamente y Rodin le permitió participar en muchas de sus grandes esculturas. Aunque, temeroso de su personalidad y talento arrasadores, intentaba rebajar su protagonismo en el estudio. Camille dejó escrita en su correspondencia de la época que él se aprovechaba de ella, que las obras que presentaba como propias eran producto de su talento menospreciado.

También hubo lugar para otros reproches. Por ejemplo, las vejaciones y humillaciones a las que le sometió Rodin, que solía exhibirse con otras mujeres delante de ella. Entre esta correspondencia hay una carta de Rodin, incluida en la exposición, en la que él deja por escrito la promesa, mil veces rota, de que ella sería la única mujer en su vida.

Obsesionada por el amor, Camille fue convencida por Rodin de abortar cuando quedó embarazada. De nuevo, le prometió que iba a abandonar a Rose Beuret. Todo fue mentira de nuevo y Camille, profundamente humillada, abandonó a Rodin. La artista, entonces, se encerró en su propio estudio y esculpió incansable cabezas de niños. La mayor parte de éstas fueron destrozadas inmediatamente. Los vecinos de su taller la oían aullar todo el día. Camille perdió su bellleza y su única relación fueron las decenas de gatos que vagabundeaban por el estudio.

Una tarde, tres enfermeros echaron la puerta abajo y le colocaron una camisa de fuerza. Por orden de su familia, fue ingresada en un sanatorio psiquiátrico próximo a París. Nunca más volvió a esculpir nada. Se le diagnosticó “una sistemática manía persecutoria acompañada de delirios de grandeza”. Al final de su vida recuperó la cordura. Nadie la reclamó.

http://www.elpais.com/fotogaleria/Camille/Claudel/viaja/Madrid/elpgal/20071106elpepucul_1/Zes/1