Booktrailer de “7 Copas”

Hola os dejo el enlace del booktrailer, gracias al apoyo de mi hermano Juan Luis que ha creído en mi en los momentos difíciles, y a mi madre que aunque no esté en el plano material nos protege, grandes personas.

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Alex un personaje de la novela “7 Copas”

ALEX

Características físicas: Es un hombre muy alto en torno a 1,95 cm de altitud. Su anatomía es fuerte emana virilidad. Su voz es grave y sensual. Sus ojos son grises y los rasgos de su cara alargados y elegantes. Es poseedor de un fuerte magnetismo animal…

Curiosidades gustos y aficiones: Le gusta vestir de color gris para realzar el atractivo color de sus ojos.
Maestro en el combate de espadas. Le encanta contemplar las estrellas.

¿Cómo era Alex en el pasado?
Alegre, protector, con un sentido innato de la justicia interpretado a su manera.
Pragmático de naturaleza, no se dejaba embaucar por palabrerías vanas, analítico e inteligente. Apasionado en el amor y en el sexo. Pícaro y travieso en el flirteo, algo mujeriego. Tranquilo pero con ataques de ira cuando se sentía contrariado.
No sabía disimular sus sentimientos y se plasmaban sobre su semblante. A veces podía ser algo arrogante. Valiente y aguerrido entraba en cólera si lastimaban lo que él consideraba sagrado e intocable.

Siglo XXI
Algo ocurrió en el pasado que cambio su vida algo que sacudió la base de sus cimientos. Él acaba de despertar en un siglo que es ajeno a sus vivencias. ¿Hasta que punto aquel hecho hizo que mutara su caracter? ¿Tras lo ocurrido su ser se decanta ahora hacia el bien o hacia el mal? ¿Logrará liberar sus recuerdos?

D. EDELWEISS COEN AUTORA DE LA NOVELA “7 COPAS” DISPONIBLE EN AMAZON EN FORMATO ELECTRÓNICO

LA LEYENDA DEL HADA DULAIMA Y EL MASTÍN ABANDONADO

 

LA LEYENDA DEL HADA DULAIMA Y EL MASTÍN ABANDONADO

Agonizaba un hada de color azul llamada Dulaima bajo los dementes caprichos de un maléfico mago sediento de poder. Cada día que pasaba le ocasionaba un nuevo tormento con la mezquina intención de quebrar su espíritu. Había logrado absorber parte de su energía vital a través de oscuros y sangrientos sacrificios, del que solamente él era conocedor. Casualmente acertó a pasar por allí un mastín que había sufrido un terrible infortunio al haber sido abandonado cruelmente por su  amo. Llovía intensamente sobre las casas y los angostos caminos de la aldea. El perro desconcertado logró escuchar la llamada de auxilio de Dulaima, confuso miró en derredor ya que no acertó a averiguar con claridad cual era el origen de aquella llamada. Desesperado arañó las puertas de algunos de los aldeanos que airados lo expulsaron con cajas destempladas. Hacía varios días que ese perro no había comido y la sed  también lo atenazaba pese a ello se olvidó de si mismo y no cejó en su empeño. Fue recorriendo tenazmente el portal de cada casa bajo la implacable lluvia. Cuando logró hallar la lúgubre mansión del mago se introdujo furtivamente a través de uno de los ventanales. Poco después consiguió derribar al maléfico mago. Ocasión que aprovechó Dulaima para liberarse de sus tenebrosos maleficios.

Pasaron los días y el hada se dedicó a curar cada herida del perro abandonado. Ostensiblemente recuperado el hada y el mastín cogieron la extraña costumbre de recorrer las calles de la ciudad de forma aleatoria. Como el perro no pidió ningún deseo el hada decidió por cuenta propia bendecir con sus dones vertiendo salud dinero y amor sobre la vida de  cada ser humano que rescatara de la calle a cualquier perro abandonado fuera de raza o mestizo, lo mismo daba. Y así lo hizo con un joven pastor que decidió  acoger a aquel mastín que solía recorrer las callejuelas arriba y abajo con un hada azul sobre su lomo aunque este no lograra percibirla.

Así que recuerda… es posible que cuando recojas a un perro de la calle abandonado este cerca un hada azul observándote.

D. Edelweiss

Eldest

 
      DATOS DEL LIBRO
      Nº de páginas: 832 págs.
      Editorial: ROCABOLSILLO
      Lengua: ESPAÑOL
      Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
      ISBN: 9788496940529
      Año edición: 2010
      Plaza de edición: BARCELONA
SINOPSIS
Eragon y su dragona, Saphira, acaban de impedir que las poderosas fuerzas del rey Galbatorix, cruel regente del Imperio, destruyan para siempre al ejército rebelde de los vardenos en Farthen Dûr, la ciudad montaña de los enanos. Pocos días después de la sangrienta batalla contra los urgalos, Eragon y Saphira tienen que viajar a Ellesméra, el país de los elfos, para continuar con su formación en la magia y en la lucha con la espada, las dos habilidades especiales de los Jinetes del Dragón, para poder enfrentarse al malvado rey. Los acompañarán Arya, la elfa, y Orik, el enano, en un viaje plagado de descubrimientos y aventuras, con parajes fabulosos y nuevas amistades. Pero el caos y la traición los acechará sin descanso, y Eragon no sabrá en quién confiar.
OPINIÓN
Este libro me ha encantado por varias razones,  una de ellas  es la ubérrima imaginación del autor, que nos adentra con facilidad en el interior de  sus mundos de fantasía , otra la personalidad de la dragona Saphira y el resto de los personajes, pero en especial  la de la dragona. Me gusta esa forma de ser llena de sabiduría y al mismo tiempo poseedora de ese curioso sentido del humor…
Uno de los pasajes que más me atrajo del libro fue el viaje a Ellesmera el lugar donde habitan los elfos. Describe muy bien a esos misteriosos seres que aceptan instruir a Saphira y a Eragon. Me hizo gracia ese lado coqueto de la dragona intentando atraer la atención del dragón dorado.

(4) Entrevista a una dragona


Emboscó su sonrisa disimuladamente con una pata.
El periodista la miró largamente sin reparar en su incipiente hilaridad.
-Entiendo que estés enfadada con los humanos, se han escrito muchas mentiras en torno a vosotros… -Se sinceró el joven depositando sobre el suelo las hojas que había preparado. Una suave brisa se apropió caprichosamente de alguna de ellas. Sin embargo al periodista no pareció importarle. No así a la dragona que corrió tras ellas cazándolas con la boca como si fuera un perro trayendo el periódico.
-Toma tus hojas – Comentó la dragona con amabilidad, devolviéndoselas algo agujereadas por sus afilados colmillos. La dragona al advertirlo intentó adecentarlas con una de sus patas.
-Tranquila no pasa nada. – Opinó el periodista divertido por la insólita situación cogiendolas rapidamente.
(Las enmarcaré en un futuro y titularé el cuadro entrevista a una dragona) Divagó el joven…
-Durante la Edad Media se creía que los cadáveres de cocodrilo traídos a mercados y demás sitios de exhibición desde Egipto y Arabia durante la época de las cruzadas se trataban de cadáveres de dragón- Declaró el periodista
-¡Oh vaya menudos mentirosos! – Exclamó la dragona atónita. Se sentía algo abrumada con la entrevista ya que a medida que avanzaba se iban acumulando sobre su cabeza más y más palabras desconocidas.

La leyenda de la piedra negra (10ª parte, final)

-¡Sé quien eres! – Exclamó la joven.
-Ja ja ja – Rió la sombra negra. -Umm…. Veremos… – Replicó jactancioso seguro de su poder.
El frío atenazó el cuerpo de Sara pese a ello la joven se encaró hacia el espectro situado frente a ella. Obvió sus afilados comentarios que pretendían menoscabar su espíritu.
-Creo que sólo estas intentando ganar unos pocos segundos de vida. – Opinó la sombra agarrando su mano con violencia. Riéndose después al leer el pánico reflejado sobre su semblante. Era este un miedo primitivo. Brotaba salvaje al presenciar impotente cómo su cuerpo se iba disolviendo parcialmente de manera incomprensible.
-¡Usted es su padre el hombre que lo maldijo! – Le reprochó Sara. La joven estaba agotada, cada palabra emitida por su garganta le suponía un enorme esfuerzo. El espectro detuvo su avance. A su vez el cuerpo de Sara recobró su carnalidad perdida. Se sintió parcialmente aliviada, ya que el terror aún seguía oprimiendo su cuerpo. Había aceptado y desechado múltiples deseos, se sentía desorientada confusa…
-Así es Sara – Aseveró el espectro, demostrando al hablar cierta vacilación, parecía sentirse contrariado.
-¡Deseo que vuestro talento sea grande en el pasado! – Pronunciadas dichas palabras el espectro desapareció vertiginosamente de su campo visual. Al igual que el contenido foráneo que había invadido su casa. Sin embargo algunas volutas… o jirones de luz fueron más perezosos para emprender su partida. Se quedaron suspendidos en el aire tan sólo unos segundos más… Para correr finalmente el mismo destino.
El sabor de la victoria le resultó agrio. Todo había vuelto a la normalidad, ya no había ninguna piedra negra en el centro de la sala, ni tampoco misteriosas hiedras que treparan por sus paredes sinuosamente. La puerta había recobrado su apariencia…
La joven se sentó sobre el sofá azul, dejándose caer abatida. A sus pies dormía placidamente su perro. Dos pitidos de su móvil la volvieron con rudeza a la realidad. Escuchó su buzón de voz con apatía. Era su novio posponiendo una vez más la cita acordada con una nueva excusa, si cabe aún más absurda que la anterior. Quizás fuera cierto lo que algunos le habían advertido…. Decían que salía con otra mujer… Sara inspiró profundamente pensó en llamar a algunas de sus amigas y narrarles todo lo que le había acontecido. Vaciló ante el teléfono negro que estaba situado frente a ella sobre la pequeña mesa de cristal, sin saber que decisión tomar. Finalmente desechó aquella idea ya que supuso que habría demasiadas posibilidades de ser tildada de loca.
Unos fuertes golpes sesgaron la tranquilidad de la noche.
-¡Que salvaje! ¿No sabrá que hay timbres? – Espetó indignada hacia un oyente imaginario.
La ira que se había apoderado de su mente se tornó en alegría al abrir la puerta. Era el señor de los sueños.
-¿Por qué llamas a las puertas si eres mago?- Bromeo Sara
-Por guardar las formas. – Comentó él al tiempo que la abrazaba.
-¿Cómo lo lograste? – Indagó ansioso por saber la razón de su comportamiento. Besó su frente después su boca con placer recreándose en el volumen de sus seductores labios una y otra vez mientras acariciaba su rebelde cabello y su voluptuoso cuerpo. Acto seguido los dos franquearon el umbral de la casa.
-Supe que tu padre había sido un famoso mago en otro tiempo. –Comenzó a narrar la joven. – Pero deduje que a pesar de ello él no había sido brillante como tú. Su maestría se debía a su gran perseverancia y a su dedicación. Si él hubiera poseído el talento necesario, no se habría quedado atrapado dentro de su propia maldición. –Opinó Sara mirando fijamente al señor de los sueños, que mostraba una expresión casi glacial. – El castigo fue desproporcionado. La ira se apoderó de su mente al comprobar que era superado con facilidad por un joven aún inexperto. Alguien que era capaz de crear conjuros superiores a los suyos. Tuvo envidia de ti y esta lo arrastró a la demencia a la sinrazón maldiciéndote para liberarse de tu presencia. – Le confesó de forma precipitada, extrañada por su curioso mutismo y por la expresión de su rostro. -¿Estás bien?
-Sí estoy bien. – Le contestó tras una ligera pausa. – He llegado a conocer a cientos de hombres y mujeres a lo largo de los siglos. Ninguno de ellos mostró el más mínimo interés ni por mí ni por el resto de mis compañeros de viaje. Tú fuiste la primera eres única- Le confesó, ella le sonrió complacida. Justo en el momento en que iba a corresponder a sus palabras el colocó traviesamente su dedo pulgar sobre sus turgentes labios sintiendo al hacerlo su delicada piel. –Espera tengo de sed de tus labios. – Añadió desconcertándola, ella se ruborizó ligeramente, no obstante se acercó un poco más.
-Yo también – Le respondió ella depositando un cadencioso beso sobre su boca.
-Ummm… Dime una cosa…. -Comentó Sara
– ¿Qué quieres saber?- Indagó él a su espalda retirando su cabello a un lado para besar su cuello.
Mientras el mastin de la joven rezongaba molesto por el visitante. Permanecía alerta a cierta distancia. Ladrándole en algunas ocasiones de forma aleatoria, recordándole que era un extraño.
-Si tú también podías pedir tres deseos… ¿Por qué no te liberaste? – Opinó Sara girándose hacia él.
-Pude metamorfosear la maldición de mi padre pero no anularla. Sólo una persona proveniente del exterior podía romper el maleficio esas eran las reglas. Mis deseos estaban limitados sesgados hasta cierto punto, eran débiles. Debía cumplir las condiciones establecidas… – Le aclaró observando como la joven asimilaba sus palabras.
-No te pude oír… ¿Qué fue lo que dijiste en el último instante?
-Utilicé un lenguaje arcano y antiguo. Mis palabras fueron “Deseo volver junto a mi amada.” – Se sinceró abrazándola después con pasión.

La leyenda de la piedra negra (9ª parte)


De súbito un breve pensamiento ensombreció la actitud de la joven
-¿Por qué me has traído hasta aquí?- Preguntó inquieta
-Quería hablar contigo…. – Le aclaró lacónicamente
-Yo en cambio, preferiría seguir amándote – Objetó Sara con picardía, depositando un lento y generoso beso sobre sus labios. Este es un lugar idóneo para ello – Agregó de forma seductora.
-Ahora no…. Pero cuando se acabe el tiempo estipulado, te arrepentirás de no haber aprovechado tu oportunidad. – Le advirtió el señor de los sueños mientras le acariciaba unos mechones de su rebelde cabello.
El agradable entorno que los había acogido comenzó a perder corporeidad retornando a su anterior aspecto. Los dos volvían a estar de nuevo dentro de la gran sala.
-¡No otra vez no! – Bramaban algunos hombres y mujeres desesperados… Al comprobar que su apariencia física comenzaba a difuminarse en el aire. Siendo arrastrados hacia el centro de la piedra negra de forma ineluctable. Como si esta en verdad, fuera un curioso y singular vórtice.
Sara se sintió mareada, antes sus ojos la gente se transformaba en meros jirones de energía. Vio caras desconocidas transfiguradas por el horror gritando, otros en cambio aceptaban su sino en silencio resignados.
Aquella situación era injusta, nadie merecía semejante castigo…Pensó Sara
Un ligero temblor sacudió su cuerpo Tenía miedo de verse doblegada hacia ese triste final. No era lo que ella se había imaginado… El corazón le latía desenfrenado. Su rostro estaba lívido por el horror. Consciente de su situación intentó serenarse para superar la adversidad… No podía repetir ningún deseo anterior, debía de ser original, decir algo que nadie hubiera anhelado antes.
<> Pensó vertiginosamente, descartando aquella idea al instante. No podía traicionarse a si misma, ya que lo amaba… Además decenas de hombres y mujeres ya habrían proferido dicho deseo en el pasado. La piedra negra cumplía sigilosamente su labor de manera implacable en un segundo plano. El 80% de los que anteriormente habían abarrotado la sala ya no estaban.
-¿Lo sabes ya?- Indagó con preocupación el señor de los sueños. – ¡Ya no queda tiempo! – Exclamó angustiando en un punto más álgido a su compañera.
Una luz comenzó a dibujarse en su mente. Recordó las palabras de aquella niña “Su punto débil….”
Miró de nuevo a su alrededor. Perpleja comprobó que solamente quedaban ellos.
El señor de los sueños la abrazó con dulzura. Una honda tristeza se reflejaba en su semblante conciente de lo que iba a ocurrir. El cuerpo de él comenzó a desvanecerse ante sus ojos. Sin embargo algo brotó de sus labios, palabras que resultaron inextricables a sus oídos.
-¡No! – Gritó desesperada al ver el terrible trance en el que se hallaba su amado. – ¡No! – Volvió a gritar llorando entrecortadamente, cayendo al suelo impotente y desmadejada como una muñeca rota.
A pesar de todo la luz del raciocinio pugnaba por abrirse paso a través
de su mente atormentada.
-¡Ya sé cual es mi deseo! – Gritó hacia la estancia vacía mientras se incorporaba.
-¿En serio? ¿Y cuál es tu anhelo más profundo? Pobre mortal…. – Repuso una voz de ultratumba.
Sara contempló con osadía a la sombra negra que se iba proyectando sobre su cuerpo envolviéndola. Reclamándola como un animal depredador acecha a su presa ante otros rivales. No obstante hubo un momento durante el cual el ente oscuro aflojó parcialmente la presión ejercida sobre su cuerpo…

© 2012 D.Edelweiss