Conociendo a Nika de la novela “7 Copas”

NIKA
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Descripción física:
Es una chica joven su cuerpo es agraciado y sensual sin embargo es algo menuda. De ojos vivarachos y alegres. Luce una melena corta de color azabache. Atractiva sus rasgos son regulares y equilibrados predominio de sus labios gordezuelos y seductores

Personalidad:
Actúa por impulsos aunque si se equivoca sufre por ello y se auto recrimina.
Caprichosa y alegre emana buenas vibraciones hacia su alrededor. Necesita ser el centro de la atención. Algo egoísta su deseo prima sobre todo lo demás si desea algo va tras ello.
De carácter extrovertido no se corta en decir su opinión, jovial dicharachera muy sociable acostumbra a vivir el momento. Estupendo sentido del humor.
Detesta a su madrastra Samantha a la que considera una usurpadora odia el influjo que dicha mujer ejerce sobre su padre. No le gusta que la contradigan. A pesar de su forma de ser algunas veces se ruboriza mostrándose avergonzada y pudorosa, es emocional y voluble. Orgullosa e iracunda. Aborrece las injusticias y las combate.

Aficiones curiosidades…
Le encantan las pulseras finas de plata
Por alguna extraña razón solo se pinta los labios de rojo olvidándose de maquillar el resto de su cara. Acostumbra a utilizar minifaldas y botas mosqueteras que realzan su voluptuosa y atractiva figura.

Sigue con fervor la moda y aspira a convertirse en una modelo. Pero por otra parte su lado pragmático la inclina hacia la carrera de historia. Le encanta participar en las excavaciones arqueológicas de su padre Ronnie.

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Alex un personaje de la novela “7 Copas”

ALEX

Características físicas: Es un hombre muy alto en torno a 1,95 cm de altitud. Su anatomía es fuerte emana virilidad. Su voz es grave y sensual. Sus ojos son grises y los rasgos de su cara alargados y elegantes. Es poseedor de un fuerte magnetismo animal…

Curiosidades gustos y aficiones: Le gusta vestir de color gris para realzar el atractivo color de sus ojos.
Maestro en el combate de espadas. Le encanta contemplar las estrellas.

¿Cómo era Alex en el pasado?
Alegre, protector, con un sentido innato de la justicia interpretado a su manera.
Pragmático de naturaleza, no se dejaba embaucar por palabrerías vanas, analítico e inteligente. Apasionado en el amor y en el sexo. Pícaro y travieso en el flirteo, algo mujeriego. Tranquilo pero con ataques de ira cuando se sentía contrariado.
No sabía disimular sus sentimientos y se plasmaban sobre su semblante. A veces podía ser algo arrogante. Valiente y aguerrido entraba en cólera si lastimaban lo que él consideraba sagrado e intocable.

Siglo XXI
Algo ocurrió en el pasado que cambio su vida algo que sacudió la base de sus cimientos. Él acaba de despertar en un siglo que es ajeno a sus vivencias. ¿Hasta que punto aquel hecho hizo que mutara su caracter? ¿Tras lo ocurrido su ser se decanta ahora hacia el bien o hacia el mal? ¿Logrará liberar sus recuerdos?

D. EDELWEISS COEN AUTORA DE LA NOVELA “7 COPAS” DISPONIBLE EN AMAZON EN FORMATO ELECTRÓNICO

Lilith (vampiros)

Lilit (o Lilith)

He colocado algo de información sobre Lilith ya que en un determinado momento del libro (7 Copas) una persona atormentada recurrirá a un mago de la antigüedad.
¿Logrará este erúdito ayudarle a través de la sabiduría?


Lilit (1892) John Collier

Lilith es conocida como una figura legendaria del folclore judío, de origen mesopotámico. Se la considera la primera esposa de Adán Según la leyenda, abandonó el Edén por propia iniciativa y se instaló junto al Mar Rojo, uniéndose allí con Asmodeo, que se convirtió en su amante, y con otros demonios.
El origen de la leyenda que presenta a Lilit como primera mujer se encuentra en una interpretación rabínica de Génesis 1, 27. Una interpretación posible es que Dios creó en primer lugar una mujer a imagen suya, formada al mismo tiempo que Adán, y sólo más tarde creó de la costilla de Adán a Eva. La primera mujer a la que alude Gn. 1, 27 sería Lilit, la cual abandonó a su marido y el jardín del Edén.
La leyenda está vinculada a una tradición mágico-religiosa judía: la costumbre de poner un amuleto alrededor del cuello de los niños recién nacidos, con el nombre de tres ángeles (Snvi, Snsvi, Smnglof).

Adán y Lilit nunca hallaron armonía juntos, pues cuando él deseaba tener relaciones sexuales con ella, Lilit se sentía ofendida por la postura acostada que él le exigía. «¿Por qué he de acostarme debajo de ti? —preguntaba—: yo también fui hecha con polvo, y por lo tanto soy tu igual». Como Adán trató de obligarla a obedecer, Lilit, encolerizada, pronunció el nombre mágico de Dios, se elevó por los aires y lo abandonó.

La reina de la noche

Saliendo del Edén fue a dar a las orillas del Mar Rojo (hogar de muchos demonios). Allí se entregó a la lujuria con éstos, dando a luz a los lilim. Cuando tres ángeles de Dios fueron a buscarla (Snvi, Snsvi y Smnglof), ella se negó a obedecer. El cielo la castigó haciendo que muriesen cien de sus hijos al día. Desde entonces las tradiciones judías medievales dicen que ella intenta vengarse matando a los niños menores de ocho días, incircuncisos.

Lilith como Reina de los Vampiros

A partir de esta narración, a Lilith se le ha considerado la reina de los súcubos (demonios femeninos), por alinearse en el bando enemigo de Dios al marcharse del Paraíso. Y de ahí se ha pasado a suponerla una perversa ninfómana, que seduce a los hombres con maestría para estrangularlos después.

Algunas tradiciones cuentan, que entre el cabello de Lilith se encuentran, enredados, los corazones de los jóvenes que sucumbieron a su hechizo

Esa condición diabólica de Lilith le ha llevado a ser también la Reina de los Vampiros. No sólo mantiene relaciones sexuales con hombres a los que después asesina, sino que también se alimenta de su sangre. Es en esa encarnación donde Lilith se asimila a diferentes divinidades y monstruos femeninos presentes en la mitología clásica: Lamia, Empusa …

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La leyenda de la piedra negra (4ª parte)

 

La joven renegó con la cabeza, alejando con aquel simple gesto, todos aquellos pensamientos alocados, todas aquellas quimeras absurdas, que habían estado atormentando su mente. Aquellos sueños, simplemente habían sido pesadillas, nada más. Estaba sometida a mucha presión, en diferentes ámbitos de su vida.

Aquellas chiquillas, no eran más que un par de niñas traviesas. Si les hubiera preguntado si habían visto un elefante rosado, posiblemente también le hubieran seguido la corriente, con tal de divertirse durante un rato más, a expensas suya.

-Seré tonta – se recriminó a si misma a un paso  del portal de su casa. Extrajo la llave de su bolsillo y la introdujo lentamente. Se fijó en el barniz de la puerta parcialmente envejecido por el sol. Al instante le asaltaron todas las cosas que tenía pendientes… Hablar con el dueño de la casa, llamar a su novio que aún debía de estar enfadado con ella, por aquella nimiedad…

Inspiró profundamente intentando serenarse al hacerlo, notó un suave perfume a sándalo… Al abrir la puerta aquel aroma se hizo más intenso. Una densa oscuridad inundaba la casa. No podía vislumbrar los contornos de los muebles. Aquella visión, le produjo un estado de indefensión provocando que todos sus sentidos se pusieran alerta. Dio un paso hacia atrás para escapar de aquella situación. Angustiada oyó como unos seres invisibles cerraban la puerta tras de si. Las manos le temblaron mientras buscaba frenética entre sus bolsillos. Al dar con ella se giró bruscamente en dirección a la puerta. Un bulto en el suelo la hizo tropezarse, aquel emitió un lúgubre lamento de ultratumba.

Sara tanteo la puerta con las dos manos, pero aquella ya no tenía el antiguo tacto de madera. Sus manos estaban tocando una especie de puerta de piedra con abigarrados relieves, su textura era áspera, rugosa…

Una densa hiedra se proyectó sobre las paredes de la casa. Con la respiración entrecortada, Sara alzó la mirada hacia arriba, comprobando estupefacta que podía ver las estrellas. Unos rústicos hachones iluminaron misteriosamente la  estancia. De súbito se oyeron risas y música por doquier. Una multitud desconocida parecía disfrutar de una curiosa fiesta. Sus ropajes eran atípicos ligeros y  exóticos como si pertenecieran a otra época. Una amplia variedad de colores embellecían sus atuendos: dorados, negros, plateados, verdes, burdeos… Hacía calor… la joven se desabrochó un par de botones de la camisa. Unos bailarines irrumpieron en escena sus cuerpos musculados brillaban tenuemente bajo la luz de las antorchas. Danzaron al ritmo de la música a la luz de la luna llena. Sara hipnotizada siguió el desarrollo de la danza. Se fijó en sus torsos desnudos, sus dorsales, sus recios pectorales. En la sinuosa cadencia de sus movimientos varoniles. Sus pieles  de color canela parecían realzadas por sensuales aceites. Magnetizada y enfebrecida por la fuerza de los tambores se dejó llevar… dedujo que quizás todo aquello no fuera más que un simple sueño erótico. Sintió el deseo de unirse a la danza junto a ellos, aquel deseo fue en aumento, le urgía a liberarse de torpes ataduras, a ser una diosa de la danza… Al instante se vio transportada mágicamente hasta el centro de la sala. Todo parecía tan irreal, tan confuso…

LA LEYENDA DE LA PIEDRA NEGRA (2ª )

-¡AAAHHH! – Chilló histérica, arrodillada sobre el suelo, intentando acallar aquellas voces de ultratumba que la estaban atormentando mientras se tapaba los oídos con ambas manos.

Misteriosamente aquel método funcionó, las espectrales y lúgubres voces desaparecieron con la misma rapidez que habían sojuzgado a su frágil equilibrio. Se incorporó lentamente, sin prestar apenas atención a sus rodillas que sangraban copiosamente a través de múltiples cortes. Se acercó hacia el espejo con la respiración entrecortada. Abrió el grifo del lavabo observando hipnotizada como fluía el agua a través de un débil hilillo. Levantó la mirada con la finalidad de observar su deplorable estado, con la peregrina idea de que al ver su propio rostro, todas las cosas volverían a la normalidad. Pero no fue su imagen la que este le devolvió, sino la de una enigmática mujer de piel blanca y cabellos oscuros que la llamaba por su nombre. Aquella voz le resultaba familiar no podía ver sus rasgos  faciales con claridad. Los límites de la realidad parecían difusos distorsionados, el espejo se asemejaba más a una ventana hacia otra dimensión

-¡Sara ayúdame Sara! – Le suplicó aquella mujer atormentada -¡Ayúdame Sara!- Volvió a implorar entre nieblas. La desconocida iba vestida con un vestido negro que parecía flotar ingrávido en el aire al igual que sus cabellos.

-¿Quien eres? ¿Qué  quie… quieres de mí? – Preguntó con voz entrecortada por el pánico, que esta le infundía. Al mismo tiempo Sara se fue alejando del espejo sin dejar de mirar fijamente aquella insólita aparición.

Justo en aquel momento la joven se despertó bruscamente de aquel sueño. Paralizada por el horror tardó unos segundos en reorganizar su mente. Estaba sobre la cama de su dormitorio, su corazón le latía vertiginosamente.

Llevaba un camisón blanco y sencillo, estaba empapada en sudor de forma que en algunas zonas de su cuerpo la fina tela se le había adherido dejando translucir sus curvas y su atractiva piel canela. Poco a poco se fue serenando paulatinamente… Se repitió mentalmente que sólo había sido un sueño. Deslizo una de sus manos acariciando la suave sabana de color azul marino. El frescor y el perfume que esta emanaba la distendieron levemente. Inspiró profundamente varias veces.

En aquel momento sonó el teléfono.