Reseña literaria sobre “7 Copas” por Ángeles en la lectura

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Reseña literaria de ” 7 Copas ” por Ángeles en la lectura

Hola comparto con vosotros la reseña literaria de 7 Copas realizada por Ángeles en la lectura
no os olvidéis de visitar su magnífico blog literario.
ÁNGELES EN LA LECTURA
PicMonkey Collage

Reseña: 7 Copas, de Edelweis Coen

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Título: 7 copas
Autor: Edelweis Coen
Editorial: Círculo Rojo
Año: 2014
ISBN: 978-84-9076-080-2
Depósito legal: AL-242-2014
Páginas: 325
Precio: 14’50€
SINOPSIS
6 vampiresas y Alex, un vampiro, que vivieron en la época del Renacimiento en España formaron parte de un misterioso ritual realizado por un sabio nigromante. Fueron vinculados cada uno de ellos con 7 copas de ritual de color negro con misteriosas inscripciones y una piedra de luz.
En unas excavaciones a la orilla del mar unos arqueólogos… Ronnie y unos compañeros descubrirán 5 de esas copas. Desconocen que al hacerlo despertarán a 5 de esos vampiros que habían yacido inertes a lo largo de los siglos.
4 vampiresas cobrarán vida, la ira las envolverá al cerciorarse de que están encadenadas a una piedra cúbica bajo el mar.
Alex un atractivo vampiro de ojos grises y de cabello oscuro también despertará en dicho siglo pero en un antiguo castillo. Desorientado sin saber quien es y porque razón se encuentra allí. Coincidirá en la ciudad con Anne una bella chica de 17 años que está estudiando en el instituto.
Intriga y escenas de alto voltaje sexual.

PERSONAJES
Anne: estudiante de instituto que colabora con su madre en unas excavaciones. Un día conoce a Alex, el vampiro que la salva de ser violada por dos malhechores, y no puede apartarlo de sus pensamientos.
Alex: vampiro que despierta tras siglos dormido en una ciudad que ha cambiado totalmente a lo largo de los siglos y debe amoldarse. Conoce a Anne cuando la salva de ser violada, que se parece mucho a su amada del pasado.
Diana: es la madre de Anna. Trabaja en una excavación y está intentando descifrar el Códice, un antiguo manuscrito con poderes sobrenaturales que los vampiros quieren recuperar a toda costa.
Ronnie: es el jefe de Diana. Ha encontrado en su yacimiento cinco copas de ónice que poseen unos gravados extraños. Aunque tiene novia, está enamorado de Diana, pero no se atreve a expresar sus sentimientos.
OPINIÓN PERSONAL
Antes de nada quiero agradecer a la Editorial Círculo Rojo el envío de ésta maravillosa novela que me tenía tan intrigada.
Éste es un libro que engaña mucho por la sinopsis. En un principio pensé que se centraría en la historia romántica de Alex y Anne, pero ni por asomo. Su historia de amor se nombra un par de veces a lo largo de la novela, pero el centro de la misma es el asesinato de los miembros del equipo arqueológico que descubrió las copas y, por tanto, despertó a Alex y a cuatro vampiresas más.
La historia en sí es magnífica, es adictiva e interesante, pero he tenido muchos problemas para entenderlo todo bien. En primer lugar porque la novela está falta de signos de puntuación o no están bien colocados. Y en segundo lugar porque la escritora mete muchos personajes a los que no pone nombre, simplemente son el o ella, y no se cuando es uno u otro.
Éste es el primer libro de la trilogía Erótica Vampírica, que yo consideraría el prólogo, porque la autora nos pone en situación de la historia que está por venir en los siguientes libros. Todo se queda a medias, te deja expectante y con ganas de leer el siguiente, y eso me gusta.
El lenguaje utilizado por la autora es muy coloquial, por lo que aunque los diálogos no son muy frecuentes es fácil seguir el ritmo de lectura.
En el libro tenemos varias historias paralelas: la historia de Alex y Anna, la historia de Diana y Ronni y la historia de las vampiresas que despertaron junto con Alex. También aparecen un grupo de vampiros extenso que no explica si estaban ya antes del despertar de Alex o si son los hombres convertidos por las vampiresas. Yo me he decantado por pensar en ésto último, pero no lo se con seguridad.
En conclusión, es una historia trepidante y llena de intriga, que me ha dejado con muchas ganas de leer la segunda parte, a pesar de los pequeños fallos que he encontrado en la ejecución de la misma.

Publicado por Angeles en la Lectura en 0:30

Ashley Greene una vampiresa muy sensual

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Ashley Greene una vampiresa muy sensual

Si soy sincera no puedo decir que me ha inspirado esta foto porque la descubrí después de haber escrito ” 7 copas “. Pero curiosamente encaja perfectamente con un personaje. En el libro la ciudad está dividida en dos facciones de vampiros dos lideres que se disputan el poder. Ella podría dirigir a una de dichas facciones, me transmite sensualidad erotismo emana un espíritu indómito y rebelde. Hay una escena bastante erótica en que ella reposa sobre un diván en un ambiente lujoso y una mensajera metamorfoseada en pantera negra se introduce por la ventana y se arrodilla ante su señora para transmitirle un mensaje… desconociendo al hacerlo que la anfitriona deseaba saciar su deseo en ese instante con una de sus últimas presas…

7 COPAS (Erótica Vampírica) ebook en Amazon más información en http://daedelweiss.blogspot.com.es/

Alex un personaje de la novela “7 Copas”

ALEX

Características físicas: Es un hombre muy alto en torno a 1,95 cm de altitud. Su anatomía es fuerte emana virilidad. Su voz es grave y sensual. Sus ojos son grises y los rasgos de su cara alargados y elegantes. Es poseedor de un fuerte magnetismo animal…

Curiosidades gustos y aficiones: Le gusta vestir de color gris para realzar el atractivo color de sus ojos.
Maestro en el combate de espadas. Le encanta contemplar las estrellas.

¿Cómo era Alex en el pasado?
Alegre, protector, con un sentido innato de la justicia interpretado a su manera.
Pragmático de naturaleza, no se dejaba embaucar por palabrerías vanas, analítico e inteligente. Apasionado en el amor y en el sexo. Pícaro y travieso en el flirteo, algo mujeriego. Tranquilo pero con ataques de ira cuando se sentía contrariado.
No sabía disimular sus sentimientos y se plasmaban sobre su semblante. A veces podía ser algo arrogante. Valiente y aguerrido entraba en cólera si lastimaban lo que él consideraba sagrado e intocable.

Siglo XXI
Algo ocurrió en el pasado que cambio su vida algo que sacudió la base de sus cimientos. Él acaba de despertar en un siglo que es ajeno a sus vivencias. ¿Hasta que punto aquel hecho hizo que mutara su caracter? ¿Tras lo ocurrido su ser se decanta ahora hacia el bien o hacia el mal? ¿Logrará liberar sus recuerdos?

D. EDELWEISS COEN AUTORA DE LA NOVELA “7 COPAS” DISPONIBLE EN AMAZON EN FORMATO ELECTRÓNICO

La leyenda de la piedra negra (8ª parte)

 

Sin darse apenas cuenta de lo que hacía… Anheló saber, lo hizo con tal intensidad que le fue concedido su segundo deseo. Un alubión de imágenes arribaron a su mente. Escenas de otros tiempos, de lugares lejanos exóticos. La vida del señor de los sueños discurrió ante sus ojos. Desde su niñez, hasta convertirse en un adulto ya formado. Vio a un niño de tierna edad, enfrentarse a las aguas embravecidas, para salvar a un pequeño cachorro. Lo descubrió valiente, gallardo junto a sus soldados, defendiendo sus tierras. Cuando volvió en si, Sara se dio cuenta de que estaba llorando silenciosamente. Emocionada profundamente, por los sentimientos que la habían embargado hacía tan sólo unos instantes.

El señor de los sueños se levantó, muchos intentaron distraerlo con sus diálogos banales. Él los obvió deliberadamente. Sin embargo, su comportamiento no estaba basado en la altanería. Simplemente estaba hechizado por aquella mujer, que había irrumpido en su vida. Cuando llegó ante su presencia la miró con dulzura, acarició con delicadeza su mejilla con el dorso de su mano.

-No llores por mí, no merezco tus lágrimas. – Le susurró el señor de los sueños a escasos centímetros de sus oídos. –Aléjate de mí, no quiero arrastrarte a esta vida errante. – Añadió apesadumbrado. Su voz grave y seductora reverberó caprichosamente sobre su cuerpo. Provocando una reacción inusitada sobre su ser.

-No digas nada más – Le advirtió Sara, colocando traviesamente su dedo índice sobre su boca, para que este se callara. Él sorprendido bosquejo una sonrisa. Ella le acarició la nuca sus dedos se enredaron en el nacimiento de su pelo.

-No me quieres escuchar… – Murmuró el señor de los sueños confuso y excitado al notar la tersura de sus pechos sobre su piel.

-No – Susurró ella, después humedeció sus labios. Sus mejillas arreboladas le conferían si cabe aún más belleza. El color de sus labios parecía ahora iluminado, por un suave tinte color burdeos. Acto seguido deslizó sus dedos sobre la boca de él, recorriéndola sinuosamente ejerciendo una leve presión. Sintiendo con deleite su volumen, su carnosidad, su cercanía, su aroma y su respiración.  Ella exploró sus dorsales, sus hombros, sus pectorales, sembrando de besos su fuerte anatomía.

Las manos de él descendieron por su espalda, bajando lentamente hasta desembocar en el talle de su delicada cintura. Luego besó sus  hombros, primero uno luego el otro eran cálidos. Desde la base de su cuello fue ascendiendo hasta sus labios alternando al hacerlo besos y suaves mordiscos. Entreabrió su blusa y  lamió sus pechos jugueteando con sus  sonrosados pezones pequeños y prietos. Cada vez que este la besaba oleadas de placer estremecían su cuerpo provocando ahogados gemidos,  que lo instaban a seguir descubriéndolo.  La pasión los fue envolviendo… se besaron una y otra vez olvidándose de todo.

-Ven conmigo – Le dijo el señor de los sueños mientras le ofrecía su mano. Ella la aceptó  cogiéndolo después  por la cintura. La condujo hasta un lugar paradisiaco. Ya no estaban rodeados de extraños, amándose. Ya no se oían respiraciones entrecortadas y risas por doquier. Tan sólo estaban ellos, era un día de primavera, una brisa  mecía sutilmente los cabellos de Sara. El aire poseía matices de iodo y sal. Los dos iban descalzos, aproximándose gradualmente hacia una pequeña cala.

-Es mi lugar preferido – Le reveló él, describiendo un gracioso y elegante arco que asemejaba abarcar el lugar.

-¡Es maravilloso! –Exclamó ella. Le sorprendió la ubérrima naturaleza. El agua era transparente, se podía ver con claridad diáfana,  las diminutas y coloridas piedrecillas del fondo…

La leyenda de la piedra negra 5ª parte

Todas las miradas convergieron sobre ella. Su ropa informal se había esfumado, su nuevo atuendo era diametralmente diferente ahora. Una breve falda dorada, se adaptaba a sus caderas lánguidamente y una blusa de similares características, dejaba al descubierto su atractivo ombligo. Deslizó su mano sobre ese curioso e inusual  tejido. Era fino, emitía un leve fulgor. Notó un suave cosquilleo sobre las yemas de sus dedos al rozarlo. No parecía un material por ella conocido. Se asemejaba más a una  energía, que envolvía sinuosamente su cuerpo. Sugiriendo, en vez de ocultar. Unas diminutas piedras preciosas de color verde, adornaban blusa y falda caprichosamente.

Se escuchó una música de tambores, flautas e instrumentos inusitados… Junto a ella hombres y mujeres, comenzaron a bailar, bajo un ritmo salvaje.

Sara titubeo unos instantes, algo desorientada. Segundos después, la música fue apoderándose de su cuerpo, de nuevo. Sus caderas se movieron al ritmo desenfrenado de los tambores. Con cada giro que ella daba, dejaba al descubierto sus firmes y torneados muslos. Su cuerpo seguía una exótica coreografía, una antigua danza, de un remoto lugar… Sintió placer bajo sus pies, al pisar la fina y cálida arena, una y otra vez, sin importarle su procedencia. Deleitándose con cada momento, que aquella ocasión le brindaba.

Cuando la música hubo cesado, de entre la multitud surgió un hombre de cabello oscuro y ojos azules. Sus rasgos eran alargados. Alto, cautivador, avanzaba hacia ella, con una pícara sonrisa…  Llevaba el torso desnudo, la complexión de su anatomía era fuerte. Podría haber pasado por un bailarín más. La única prenda que portaba, era un pantalón largo, de color ambiguo. Ya que según incidía  la luz sobre el,  se asemejaba unas veces al negro y otras al gris antracita. Mientras, el público enardecido, reclamaba una actuación más.

-Bienvenida Sara – Dijo aquel desconocido. Sus ojos, parecían estar acariciándola con la mirada, su voz era agradable, de tono grave.

-Gracias ¿Quiénes sois? – Repuso ella, correspondiendo a su sonrisa. Se sentía atraída hacia aquel hombre. Su aspecto, su voz, no podía dejar de mirar sus ojos. De percibir su embriagador aroma de maderas del bosque, de almizcle…  que parecían magnetizarla. Su sola presencia le producía placer, dicho placer ascendía en oleadas desde su sexo incitándola  a algo más.

-¿Es este tu segundo deseo? – Susurró el desconocido. Acto seguido humedeció sus labios seductora y perezosamente con su lengua. Era consciente del poder que ejercía sobre su interlocutora. – Uhm…. No sería cortes, será el mío entonces…

– Agregó, pronunciadas dichas palabras, su pícara  sonrisa  se trocó en una mueca triste. Las púpilas de Sara se dilataron un poco más, sin saber que decir, guardó silencio. – Los que tienen la mala suerte de cruzarse en mi camino me conocen como ….

La leyenda de la piedra negra (4ª parte)

 

La joven renegó con la cabeza, alejando con aquel simple gesto, todos aquellos pensamientos alocados, todas aquellas quimeras absurdas, que habían estado atormentando su mente. Aquellos sueños, simplemente habían sido pesadillas, nada más. Estaba sometida a mucha presión, en diferentes ámbitos de su vida.

Aquellas chiquillas, no eran más que un par de niñas traviesas. Si les hubiera preguntado si habían visto un elefante rosado, posiblemente también le hubieran seguido la corriente, con tal de divertirse durante un rato más, a expensas suya.

-Seré tonta – se recriminó a si misma a un paso  del portal de su casa. Extrajo la llave de su bolsillo y la introdujo lentamente. Se fijó en el barniz de la puerta parcialmente envejecido por el sol. Al instante le asaltaron todas las cosas que tenía pendientes… Hablar con el dueño de la casa, llamar a su novio que aún debía de estar enfadado con ella, por aquella nimiedad…

Inspiró profundamente intentando serenarse al hacerlo, notó un suave perfume a sándalo… Al abrir la puerta aquel aroma se hizo más intenso. Una densa oscuridad inundaba la casa. No podía vislumbrar los contornos de los muebles. Aquella visión, le produjo un estado de indefensión provocando que todos sus sentidos se pusieran alerta. Dio un paso hacia atrás para escapar de aquella situación. Angustiada oyó como unos seres invisibles cerraban la puerta tras de si. Las manos le temblaron mientras buscaba frenética entre sus bolsillos. Al dar con ella se giró bruscamente en dirección a la puerta. Un bulto en el suelo la hizo tropezarse, aquel emitió un lúgubre lamento de ultratumba.

Sara tanteo la puerta con las dos manos, pero aquella ya no tenía el antiguo tacto de madera. Sus manos estaban tocando una especie de puerta de piedra con abigarrados relieves, su textura era áspera, rugosa…

Una densa hiedra se proyectó sobre las paredes de la casa. Con la respiración entrecortada, Sara alzó la mirada hacia arriba, comprobando estupefacta que podía ver las estrellas. Unos rústicos hachones iluminaron misteriosamente la  estancia. De súbito se oyeron risas y música por doquier. Una multitud desconocida parecía disfrutar de una curiosa fiesta. Sus ropajes eran atípicos ligeros y  exóticos como si pertenecieran a otra época. Una amplia variedad de colores embellecían sus atuendos: dorados, negros, plateados, verdes, burdeos… Hacía calor… la joven se desabrochó un par de botones de la camisa. Unos bailarines irrumpieron en escena sus cuerpos musculados brillaban tenuemente bajo la luz de las antorchas. Danzaron al ritmo de la música a la luz de la luna llena. Sara hipnotizada siguió el desarrollo de la danza. Se fijó en sus torsos desnudos, sus dorsales, sus recios pectorales. En la sinuosa cadencia de sus movimientos varoniles. Sus pieles  de color canela parecían realzadas por sensuales aceites. Magnetizada y enfebrecida por la fuerza de los tambores se dejó llevar… dedujo que quizás todo aquello no fuera más que un simple sueño erótico. Sintió el deseo de unirse a la danza junto a ellos, aquel deseo fue en aumento, le urgía a liberarse de torpes ataduras, a ser una diosa de la danza… Al instante se vio transportada mágicamente hasta el centro de la sala. Todo parecía tan irreal, tan confuso…