2ª Emisión de Radio Tren de Libros. Hoy hablamos de Vampiros “Carmilla”

Reseña de la novela de vampiros  “Carmilla” del autor J. Sheridan Le Fanu.

Hola, está es la segunda emisión de Radio Tren de Libros. La última vez estuvimos en Barbados conociendo los difíciles inicios de Rihanna. Y nuestro tren ya regresó y está dispuesto a ir hacia Irlanda. Así que arrancamos desde Valencia y nos dirigiremos a Madrid, allí disfrutaremos del Retiro y nos comeremos unos bocadillos de calamares. De allí partiremos a la Coruña y al llegar nos podemos tomar si queréis unos pulpos a la Feira, junto con un Albariño. Bien ya hemos comido y bebido y tenemos la suficiente energía para proseguir nuestro viaje. Vamos hacia el océano Atlántico… el mar Celta el canal de San Jorge… Mar de Irlanda y llegamos a Dublín.

En Dublín fue donde nació nuestro autor invitado, exactamente en el 1814 y murió en el mismo lugar en 1873. Bueno exactamente en el mismo lugar no, ya que sería bastante raro pero si dentro de Dublín.

Fue de origen noble y se dedicó a estudiar leyes, sin embargo en un determinado momento de su vida se decidió a estudiar periodismo y a escribir novelas y cuentos de misterio que era lo que de verdad le gustaba.

Una de las protagonistas de la obra se llama Laura, ella es una chica joven de unos 19 años rubia de ojos azules que vive con su padre en un castillo de Estiria. Los dos son ingleses y viven holgadamente en dicho castillo. El autor describe un ambiente de soledad que envuelve a Laura. Sí que es verdad que tiene vecinos, pero los vecinos a los que se alude en la obra, viven a 3 o a incluso 20 leguas. Por lo que las visitas se tornan esporádicas, casi como a cuentagotas. A eso hay que añadirle la falta de su madre ya que murió. Su padre aunque la trata con mucho cariño, no puede suplir ese vacío existencial, esa falta de relaciones sociales.

Un determinado día se produce un hecho insospechado, frente al castillo se desbocan peligrosamente unos caballos,  que tiraban previamente de un lujoso carruaje, ello provoca que este último se estrelle frente al castillo de Laura. Segundos después un curioso personaje, una mujer de mediana edad saldrá de dicho carruaje. una mujer bella preocupada y algo histriónica. Les explica que la acompaña su hija de salud delicada y les pregunta donde podría alojar a su hija, ya que tiene que acudir a una cita ineludible y estará 3 meses ausente. Rápidamente al oír esto Laura reacciona, rogándole a su padre que fueran ellos los que podrían acoger a Carmilla. Su padre accede superando las reticencias que supone acoger a una perfecta desconocida.

Así que transcurrirán los días y una curiosa amistad íntima se forjará entre las dos jóvenes, Carmilla se irá recuperando de sus dolencias paulatinamente. Laura quedará fascinada por la belleza de Carmilla y por su fuerte personalidad. Carmilla le muestra su afecto abrazándola y dándole besos en las mejillas actitud que causará zozobra en Laura ya que por una parte dichos comportamientos le provocarán placer pero por otro lado también repulsión. Es una relación paradójica ella misma lo confiesa  al observar sus propias reacciones. Carmilla se siente atraída por Laura a veces se lo demuestra en frases como “Yo nunca me he enamorado y si lo hago alguna vez me enamoraría de ti”  y otras frases que parecen de ultratumba “Yo viviré en ti y tu morirás en mi” . También bosqueja el autor una especie de atracción de depredador presa. Laura (que parece la encarnación de la inocencia) fantasea pensando que pudiera ser un hombre disfrazado de mujer que la pretende dicho pensamiento la halaga. Curiosamente se producen unas misteriosas muertes en un pueblo cercano las víctimas suelen recibir antes de la muerte las visitas de unas extrañas apariciones.

Datos vampíricos de esta novela a tener en cuenta:

Los vampiros no tienen la tez blanca sino que tienen un aspecto saludable e incluso sonrosado.

Salen a pasear después del mediodía.

La forma de matar a un vampiro es clavándole una estaca cortándole la cabeza y quemando dichas partes después. Lo que requerirá de mucha energía, recomiendo comer antes e ir con algún acompañante para dicho evento. Esto supondrá afilar una estaca buscar un hacha y hacer una gran fogata, antes eso si, hay que cortar leña….

No existen puertas ni ventanas que puedan detenerlos, ya que pueden traspasarlas a voluntad.

Una fuerza descomunal, a pesar de que el vampiro tenga un aspecto frágil

Algún vampiro de esta novela se transforma en un gato extremadamente grande prácticamente del tamaño de una persona…

Bueno creo que no me dejo nada más…

Es un libro muy ameno fácil de leer a pesar de que es de otra época, casi parece un libro contemporáneo.

Me gustó la forma en que describe a los personajes, los conoces viendo como interactúan con el medio y con el resto de las personas, no los define directamente.

El léxico es rico al igual que la forma en que describe los ambientes que rodean a los protagonistas. El autor nos envuelve mágicamente en un clima de misterio y de terror.

Es un libro que recomiendo lleno de fantasía y magia.
Este es el enlace del vídeo , un saludo 🙂

2ª Emisión de Radio Tren de Libros

Booktrailer de “7 Copas”

Hola os dejo el enlace del booktrailer, gracias al apoyo de mi hermano Juan Luis que ha creído en mi en los momentos difíciles, y a mi madre que aunque no esté en el plano material nos protege, grandes personas.

Reseña literaria sobre “7 Copas” por Ángeles en la lectura

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Reseña literaria de ” 7 Copas ” por Ángeles en la lectura

Hola comparto con vosotros la reseña literaria de 7 Copas realizada por Ángeles en la lectura
no os olvidéis de visitar su magnífico blog literario.
ÁNGELES EN LA LECTURA
PicMonkey Collage

Reseña: 7 Copas, de Edelweis Coen

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Título: 7 copas
Autor: Edelweis Coen
Editorial: Círculo Rojo
Año: 2014
ISBN: 978-84-9076-080-2
Depósito legal: AL-242-2014
Páginas: 325
Precio: 14’50€
SINOPSIS
6 vampiresas y Alex, un vampiro, que vivieron en la época del Renacimiento en España formaron parte de un misterioso ritual realizado por un sabio nigromante. Fueron vinculados cada uno de ellos con 7 copas de ritual de color negro con misteriosas inscripciones y una piedra de luz.
En unas excavaciones a la orilla del mar unos arqueólogos… Ronnie y unos compañeros descubrirán 5 de esas copas. Desconocen que al hacerlo despertarán a 5 de esos vampiros que habían yacido inertes a lo largo de los siglos.
4 vampiresas cobrarán vida, la ira las envolverá al cerciorarse de que están encadenadas a una piedra cúbica bajo el mar.
Alex un atractivo vampiro de ojos grises y de cabello oscuro también despertará en dicho siglo pero en un antiguo castillo. Desorientado sin saber quien es y porque razón se encuentra allí. Coincidirá en la ciudad con Anne una bella chica de 17 años que está estudiando en el instituto.
Intriga y escenas de alto voltaje sexual.

PERSONAJES
Anne: estudiante de instituto que colabora con su madre en unas excavaciones. Un día conoce a Alex, el vampiro que la salva de ser violada por dos malhechores, y no puede apartarlo de sus pensamientos.
Alex: vampiro que despierta tras siglos dormido en una ciudad que ha cambiado totalmente a lo largo de los siglos y debe amoldarse. Conoce a Anne cuando la salva de ser violada, que se parece mucho a su amada del pasado.
Diana: es la madre de Anna. Trabaja en una excavación y está intentando descifrar el Códice, un antiguo manuscrito con poderes sobrenaturales que los vampiros quieren recuperar a toda costa.
Ronnie: es el jefe de Diana. Ha encontrado en su yacimiento cinco copas de ónice que poseen unos gravados extraños. Aunque tiene novia, está enamorado de Diana, pero no se atreve a expresar sus sentimientos.
OPINIÓN PERSONAL
Antes de nada quiero agradecer a la Editorial Círculo Rojo el envío de ésta maravillosa novela que me tenía tan intrigada.
Éste es un libro que engaña mucho por la sinopsis. En un principio pensé que se centraría en la historia romántica de Alex y Anne, pero ni por asomo. Su historia de amor se nombra un par de veces a lo largo de la novela, pero el centro de la misma es el asesinato de los miembros del equipo arqueológico que descubrió las copas y, por tanto, despertó a Alex y a cuatro vampiresas más.
La historia en sí es magnífica, es adictiva e interesante, pero he tenido muchos problemas para entenderlo todo bien. En primer lugar porque la novela está falta de signos de puntuación o no están bien colocados. Y en segundo lugar porque la escritora mete muchos personajes a los que no pone nombre, simplemente son el o ella, y no se cuando es uno u otro.
Éste es el primer libro de la trilogía Erótica Vampírica, que yo consideraría el prólogo, porque la autora nos pone en situación de la historia que está por venir en los siguientes libros. Todo se queda a medias, te deja expectante y con ganas de leer el siguiente, y eso me gusta.
El lenguaje utilizado por la autora es muy coloquial, por lo que aunque los diálogos no son muy frecuentes es fácil seguir el ritmo de lectura.
En el libro tenemos varias historias paralelas: la historia de Alex y Anna, la historia de Diana y Ronni y la historia de las vampiresas que despertaron junto con Alex. También aparecen un grupo de vampiros extenso que no explica si estaban ya antes del despertar de Alex o si son los hombres convertidos por las vampiresas. Yo me he decantado por pensar en ésto último, pero no lo se con seguridad.
En conclusión, es una historia trepidante y llena de intriga, que me ha dejado con muchas ganas de leer la segunda parte, a pesar de los pequeños fallos que he encontrado en la ejecución de la misma.

Publicado por Angeles en la Lectura en 0:30

Conociendo a Nika de la novela “7 Copas”

NIKA
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Descripción física:
Es una chica joven su cuerpo es agraciado y sensual sin embargo es algo menuda. De ojos vivarachos y alegres. Luce una melena corta de color azabache. Atractiva sus rasgos son regulares y equilibrados predominio de sus labios gordezuelos y seductores

Personalidad:
Actúa por impulsos aunque si se equivoca sufre por ello y se auto recrimina.
Caprichosa y alegre emana buenas vibraciones hacia su alrededor. Necesita ser el centro de la atención. Algo egoísta su deseo prima sobre todo lo demás si desea algo va tras ello.
De carácter extrovertido no se corta en decir su opinión, jovial dicharachera muy sociable acostumbra a vivir el momento. Estupendo sentido del humor.
Detesta a su madrastra Samantha a la que considera una usurpadora odia el influjo que dicha mujer ejerce sobre su padre. No le gusta que la contradigan. A pesar de su forma de ser algunas veces se ruboriza mostrándose avergonzada y pudorosa, es emocional y voluble. Orgullosa e iracunda. Aborrece las injusticias y las combate.

Aficiones curiosidades…
Le encantan las pulseras finas de plata
Por alguna extraña razón solo se pinta los labios de rojo olvidándose de maquillar el resto de su cara. Acostumbra a utilizar minifaldas y botas mosqueteras que realzan su voluptuosa y atractiva figura.

Sigue con fervor la moda y aspira a convertirse en una modelo. Pero por otra parte su lado pragmático la inclina hacia la carrera de historia. Le encanta participar en las excavaciones arqueológicas de su padre Ronnie.

La leyenda de la piedra negra (10ª parte, final)

-¡Sé quien eres! – Exclamó la joven.
-Ja ja ja – Rió la sombra negra. -Umm…. Veremos… – Replicó jactancioso seguro de su poder.
El frío atenazó el cuerpo de Sara pese a ello la joven se encaró hacia el espectro situado frente a ella. Obvió sus afilados comentarios que pretendían menoscabar su espíritu.
-Creo que sólo estas intentando ganar unos pocos segundos de vida. – Opinó la sombra agarrando su mano con violencia. Riéndose después al leer el pánico reflejado sobre su semblante. Era este un miedo primitivo. Brotaba salvaje al presenciar impotente cómo su cuerpo se iba disolviendo parcialmente de manera incomprensible.
-¡Usted es su padre el hombre que lo maldijo! – Le reprochó Sara. La joven estaba agotada, cada palabra emitida por su garganta le suponía un enorme esfuerzo. El espectro detuvo su avance. A su vez el cuerpo de Sara recobró su carnalidad perdida. Se sintió parcialmente aliviada, ya que el terror aún seguía oprimiendo su cuerpo. Había aceptado y desechado múltiples deseos, se sentía desorientada confusa…
-Así es Sara – Aseveró el espectro, demostrando al hablar cierta vacilación, parecía sentirse contrariado.
-¡Deseo que vuestro talento sea grande en el pasado! – Pronunciadas dichas palabras el espectro desapareció vertiginosamente de su campo visual. Al igual que el contenido foráneo que había invadido su casa. Sin embargo algunas volutas… o jirones de luz fueron más perezosos para emprender su partida. Se quedaron suspendidos en el aire tan sólo unos segundos más… Para correr finalmente el mismo destino.
El sabor de la victoria le resultó agrio. Todo había vuelto a la normalidad, ya no había ninguna piedra negra en el centro de la sala, ni tampoco misteriosas hiedras que treparan por sus paredes sinuosamente. La puerta había recobrado su apariencia…
La joven se sentó sobre el sofá azul, dejándose caer abatida. A sus pies dormía placidamente su perro. Dos pitidos de su móvil la volvieron con rudeza a la realidad. Escuchó su buzón de voz con apatía. Era su novio posponiendo una vez más la cita acordada con una nueva excusa, si cabe aún más absurda que la anterior. Quizás fuera cierto lo que algunos le habían advertido…. Decían que salía con otra mujer… Sara inspiró profundamente pensó en llamar a algunas de sus amigas y narrarles todo lo que le había acontecido. Vaciló ante el teléfono negro que estaba situado frente a ella sobre la pequeña mesa de cristal, sin saber que decisión tomar. Finalmente desechó aquella idea ya que supuso que habría demasiadas posibilidades de ser tildada de loca.
Unos fuertes golpes sesgaron la tranquilidad de la noche.
-¡Que salvaje! ¿No sabrá que hay timbres? – Espetó indignada hacia un oyente imaginario.
La ira que se había apoderado de su mente se tornó en alegría al abrir la puerta. Era el señor de los sueños.
-¿Por qué llamas a las puertas si eres mago?- Bromeo Sara
-Por guardar las formas. – Comentó él al tiempo que la abrazaba.
-¿Cómo lo lograste? – Indagó ansioso por saber la razón de su comportamiento. Besó su frente después su boca con placer recreándose en el volumen de sus seductores labios una y otra vez mientras acariciaba su rebelde cabello y su voluptuoso cuerpo. Acto seguido los dos franquearon el umbral de la casa.
-Supe que tu padre había sido un famoso mago en otro tiempo. –Comenzó a narrar la joven. – Pero deduje que a pesar de ello él no había sido brillante como tú. Su maestría se debía a su gran perseverancia y a su dedicación. Si él hubiera poseído el talento necesario, no se habría quedado atrapado dentro de su propia maldición. –Opinó Sara mirando fijamente al señor de los sueños, que mostraba una expresión casi glacial. – El castigo fue desproporcionado. La ira se apoderó de su mente al comprobar que era superado con facilidad por un joven aún inexperto. Alguien que era capaz de crear conjuros superiores a los suyos. Tuvo envidia de ti y esta lo arrastró a la demencia a la sinrazón maldiciéndote para liberarse de tu presencia. – Le confesó de forma precipitada, extrañada por su curioso mutismo y por la expresión de su rostro. -¿Estás bien?
-Sí estoy bien. – Le contestó tras una ligera pausa. – He llegado a conocer a cientos de hombres y mujeres a lo largo de los siglos. Ninguno de ellos mostró el más mínimo interés ni por mí ni por el resto de mis compañeros de viaje. Tú fuiste la primera eres única- Le confesó, ella le sonrió complacida. Justo en el momento en que iba a corresponder a sus palabras el colocó traviesamente su dedo pulgar sobre sus turgentes labios sintiendo al hacerlo su delicada piel. –Espera tengo de sed de tus labios. – Añadió desconcertándola, ella se ruborizó ligeramente, no obstante se acercó un poco más.
-Yo también – Le respondió ella depositando un cadencioso beso sobre su boca.
-Ummm… Dime una cosa…. -Comentó Sara
– ¿Qué quieres saber?- Indagó él a su espalda retirando su cabello a un lado para besar su cuello.
Mientras el mastin de la joven rezongaba molesto por el visitante. Permanecía alerta a cierta distancia. Ladrándole en algunas ocasiones de forma aleatoria, recordándole que era un extraño.
-Si tú también podías pedir tres deseos… ¿Por qué no te liberaste? – Opinó Sara girándose hacia él.
-Pude metamorfosear la maldición de mi padre pero no anularla. Sólo una persona proveniente del exterior podía romper el maleficio esas eran las reglas. Mis deseos estaban limitados sesgados hasta cierto punto, eran débiles. Debía cumplir las condiciones establecidas… – Le aclaró observando como la joven asimilaba sus palabras.
-No te pude oír… ¿Qué fue lo que dijiste en el último instante?
-Utilicé un lenguaje arcano y antiguo. Mis palabras fueron “Deseo volver junto a mi amada.” – Se sinceró abrazándola después con pasión.

La leyenda de la piedra negra (3ª parte)

Se incorporó rápidamente, iba descalza, esquivó a su mastín marrón que pretendía darle la bienvenida como casi todas las mañanas. Pero aquel, tenaz,  le bloqueo el paso varias veces, hasta conseguir que su compañera humana le acariciara el lomo.

Después de unos inoportunos timbrazos saltó el contestador automático y tras este, el consiguiente mensaje. Era el dueño de la casa ordenándole nuevamente bajo una patina de falsa amabilidad, que a la mayor brevedad posible se pusiera al corriente de los pagos. Era  un hombre vulgar, alto enteco, de gestos desabridos y mirada fría similar a la de un caimán.

Sara miró a su alrededor inquieta, los techos altos las recias vigas de madera. Bajó la vista observando el suelo de gres marrón, sonrió al ver a su perro revolcarse como si fuera un cachorro por el suelo, ajeno a cualquier problema monetario.

Era un día radiante, el sol iluminaba la estancia y una suave brisa agitaba caprichosamente las finas cortinas de su dormitorio.

Algo llamó la atención de Sara, intrigada se acercó a la ventana. En su jardín alguien había colocado una especie de escultura negra de grandes dimensiones. No podía verla con claridad, ya que aún no se había colocado las lentillas. Dicha escultura brillaba bajo el sol como si estuviera bruñida, poseía cierto aire humanoide, sin embargo desde algunas zonas de su anatomía emergían  singulares formas lobuladas.

-¿Me estaré volviendo loca? – Se preguntó mentalmente. Cambio de parecer al percibir que un par de niñas observaban aquel extraño prodigio. Eran dos chicas rubias de unos 6 o 7 años estaban situadas frente aquella inusual estatua. La más bajita permanecía silenciosa agarraba con nerviosismo su bicicleta, mientras que la otra parecía estar hablando con alguien, ya que movía sus labios.

Sara se vistió vertiginosamente  despojándose de su camisón, se abrochó de forma desigual su blusa y se puso una falda vaquera corta. Bajó como una exhalación  por las escaleras  de madera. Cuando fue abrir la puerta principal comprobó extrañada que aquella estatua había desaparecido. Perpleja camino errática por el jardín, para de algún modo poder confirmar con hechos, sus extrañas visiones.

Frustrada se sentó sobre el césped, unos segundos más tarde reconoció a las dos niñas

-Hola – Dijo Sara sonriéndoles

-Hola – Dijeron las niñas casi al unísono, sin corresponder a su sonrisa.

-¿Puedo haceros unas preguntas?- Les preguntó con sinceridad.

Las niñas se miraron entre si de forma cómplice. Parecía como si aquella situación les divirtiera de alguna forma

-No tengo caramelos… pero tengo algo de…. -Agregó Sara buscando en sus bolsillos

-No necesitamos tus caramelos, ni tampoco tus monedas ¿Qué quieres saber? –Le contestó una de las niñas con un mohín de disgusto como si fuera una adulta ofendida.

-¿Visteis la escultura negra? – Las interrogó de nuevo. Las niñas volvieron a mirarse entre si y se cuchichearon algo al oído.

-Sí, la vimos. – Le contestó la niña. Sara tragó saliva, le sudaban las manos aquel diálogo parecía irreal. Una pregunta empezó a bosquejarse en su mente, pero no se atrevía a formularla por miedo a oír la respuesta.

-Estuve hablando con el señor de los sueños. – Comentó la niña como si pudiera oír sus pensamientos más recónditos. – No es la primera vez que hablo con él ¿Sabes? – Dijo al ver que Sara permanecía inmersa en un curioso mutismo. La niña  cogió una pequeña ramita del suelo.

Su pelo rubio refulgía bajo el sol,  su expresión parecía inocente a intervalos.

-¿Cuál crees que es su punto débil? – Le preguntó.

Sara enarcó una ceja al oír sus palabras. Recorrió visualmente la breve ramita y señaló un determinado punto intermedio que parecía más quebradizo. La niña asintió como si fuera una profesora. – Nos caes bien, queremos volver a verte, recuérdalo. – Añadió

-Lo recordare – Repuso Sara confusa, con algo de zozobra reflejada en sus ojos, no sabía si estaba siendo objeto de la burla. Las niñas se alejaron y aquel aspecto hierático y solemne impropio de su edad desapareció dado que volvieron a jugar alegremente correteando por el césped.